Mariana Flores Melo - Las plazas más bonitas de Soria y sus pueblos
Llega el otoño y Soria se prepara para la llegada de las setas. Sus extensos bosques albergan en esta época todo un paraíso micológico. A buen seguro que las setas y sus recetas son la mejor razón para visitar en este momento esta provincia de Castilla y León.
Pero ya que hemos llegado a Soria descubramos sus tesoros, que son muchos. La de Machado, la de Bécquer, la de Unamuno, ésta una de esas provincias por descubrir para la gran mayoría.
Para el que llega a por setas y para los otros dejamos aquí unas cuantas pistas. Por ejemplo, esta vez, las plazas más bonitas de Soria y sus pueblos.
Antigua y monumental ciudad episcopal, se sitúa al pie del río Ucero y ofrece uno de los recintos medievales mejor conservados de toda la provincia soriana. Construida en 1458 con mampostería, cal y canto, su muralla es una de las mejores conservadas del país. El antiguo trazado medieval, ordenado en torno a la Catedral, nos llevará por la plaza de San Pedro, la plaza Mayor, la de las Peñas, la de Santo Domingo y, claro, la plaza de la Catedral.
En la ciudad que crece junto al Duero, hay algunos monumentos fundamentales para visitar, destacando el Claustro de San Juan de Duero (en la foto). Cruzando el río a través del Puente Medieval se llega al enclave donde se asentó la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Duero. En lo que vamos de un sitio al otro hay que procirar pasar por la plaza Mayor y la de San Esteban.
El casco histórico de Medinaceli está declarado Bien de Interés Cultural. En la villa y sus proximidades encontramos huellas de romanos, árabes y cristianos. Aunque se ignora el lugar, se dice que en estas tierras está enterrado Almanzor, el poderoso y temido caudillo de la España musulmana, tras su derrota en Calatañazor. Hay que ver su hermosa plaza Mayor.
Situada a orillas del río Duero, cuenta con restos de muralla, dos puertas de acceso –la del Mercado y la de Herreros- y diversas iglesias. Merece la pena recorrer detenidamente sus calles y, en especial, la plaza Mayor, donde se encuentra el palacio de los condes de Altamira, y algunas de sus iglesias, como la de San Vicente, del siglo XII; la de San Miguel, de mediados del siglo XII.
A la sombra de Almazán, Morón tiene un muy desconocido tesoro: su plaza Mayor, uno de los conjuntos arquitectónicos más bonitos del Renacimiento español. La forman edificaciones del siglo XVI, un rollo y la gótica iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción.
Conjunto Histórico-Artístico, su casco antiguo está formado por un castillo emplazado en la cima de un cerro, desde el que se domina toda la villa, y diversas calles principales que se despliegan por la ladera sur de la colina, dentro del antiguo recinto amurallado. Cuenta con dos iglesias románicas declaradas Bien de Interés Cultural. El arco de la Villa es uno de los principales accesos a su porticada plaza Mayor.
Encontramos este pueblo entre el trascurrir del río Duero y el Escalote, y coronada a lo alto por su castillo. Además de éste, rotundo y extenso, destaca la Colegiata, el palacio renacentista, un monasterio y un hospital. Entre lo uno y lo otro, pasamos por su bonita plaza Mayor.
Este hermoso y breve pueblo soriano apenas tiene cuatro calles. Y por eso, apenas una plaza. Pero nos vale como disculpa para recorrerlo una vez más. Un trazado medieval de calles empedradas y casas de piedra, adobe y madera, en un buen estado de conservación pese a sus escasos habitantes.
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